Información y tratamiento de la artritis o artrosis canina

Displasia de codo

La displasia de codo es una enfermedad hereditaria del desarrollo de los codos, es decir, los cachorros nacen con codos normales y la enfermedad se va desarrollando durante el crecimiento del animal. Se caracteriza por una incongruencia de la articulación del codo (formada por 3 huesos: húmero, cúbito y radio).

 

CAUSAS

Al igual que la Displasia de cadera, la Displasia de codo es una patología inducida por varios genes.

Otros factores pueden ayudar a que se desarrolle la enfermedad son:

  • Traumatismos en la articulación
  • Sobrealimentación durante el crecimiento
  • Factores metabólicos

PATOGENIA

Esa deformidad de la articulación puede ser de varios tipos, y cada tipo da lugar a una enfermedad distinta (con distintas alteraciones osteoartroscópicas) aunque todas se engloban dentro de la Displasia de codo:

  • Osteocondritis disecante (OCD)
  • Proceso Ancóneo No Unido (NUPA)
  • Proceso Coronoide Fragmentado (PCF)
  • Incongruencia Articular (IA)

tipos de displasia de codo

¿A QUIÉN AFECTA

Afecta generalmente a perros de razas grandes, entre ellas: Bernese, Rottweiler, Labrador y Golden Retrievers, Pastor Alemán, Bullmastiff, Collie, San Bernardo, Chow-Chow, Terranova, Mastín de los Pirineos, Airedale Terrier y etc.

SÍNTOMAS

Los síntomas clínicos más significativos aparecen en las 4 entidades (ver ‘patogenia’), motivo por el cual puede ser analizada en conjunto.
Tempranamente, entre los 4 y 7 meses de edad, aparece una claudicación en principio intermitente (imperceptible o evidente tras el ejercicio o ‘en frío’) y moderada. Los primeros detalles que pueden notarse son molestias al levantarse o acostarse, al bajar escaleras, un caminar característico con rotación externa del codo ( es decir, girándolo hacia fuera), o simplemente un rechazo a hacer ejercicio intenso como haría un cachorro de su edad.

Más adelante, la cojera o claudicación se hace persistente y severa debido a la inflamación, efusión y disminución del rango de movimientos de esta articulación húmero-radio-cubital. Afecta de forma bilateral al 50% de los pacientes.

El examen clínico revela dolor en la flexión y extensión extremas, a veces crepitación, y efusión articular evidente entre el epicóndilo lateral y el proceso ancóneo. En casos de larga evolución la inspección revela una moderada atrofia de los músculos del brazo.

En algunos casos, en los que la artrosis es muy discreta, el perro puede mantener un grado casi normal de actividad durante toda su vida.

DIAGNÓSTICO

Al diagnóstico se llega por la clínica, suma de síntomas y signos recogidos en la anamnesis por parte del veterinario, y por un estudio radiográfico.

La edad para los diagnósticos de rutina es a los 12 meses pero si hay presencia de dolor o claudicación pueden realizarse a cualquier edad.

El examen radiológico presenta ciertas dificultades debido a:

  • Presencia de signos clínicos y radiológicos compartidos
  • Superposición de estructuras óseas en las proyecciones radiográficas comunes del codo
  • La radiolucidez del cartílago hialino no permite la observación precoz de la osteocondrosis
  • Simultaneidad de 2 o más patologías en la misma articulación

En algunos casos la naturaleza exacta y la extensión de la lesión sólo puede ser establecida por medio de una artrotomía exploratoria del codo.
La posibilidad de acceder al estudio por medio de la tomografía axial computarizada permite aumentar la precisión y precocidad en el diagnóstico de la enfermedad.

El diagnóstico final intentará establecer un grado de enfermedad:

  • Articulación de codo NORMAL: No se observan evidencias de incongruencia, esclerosis o artrosis.
  • Inicio de artrosis: (grado 1) Se observa leve o mínima esclerosis entre radio y cúbito o mínima formación de osteofitos en la apófisis ancónea.
  • Moderada artrosis : (grado 2) Evidente formación de osteofitos [3 a 5 mm] con incongruencias articulares y esclerosis subcondrales
  • Grado 3: Desarrollo generalizado de la enfermedad degenerativa articular con osteofitos + de 5 mm.

Además puede aparecer el proceso ancóneo no unido o fragmentación del proceso coronoideo.

Cuanto más prematuro sea realizado el diagnóstico, antes se podrá instaurar un tratamiento adecuado, evitando asi la formación de una artrosis que, por un lado producirá dolor, y por otro limitará la capacidad funcional del codo afectado durante el resto de la vida del perro.

TRATAMIENTO

Igual que ocurre con la Displasia de cadera, no siempre hay que operar la Displasia de codo. Con un diagnóstico precoz, se pueden establecer tácticas encaminadas a paliar o mejorar los síntomas de displasia ( antiinflamatorios, fisioterapia, condroprotectores y regeneradores articulares, modificación de hábitos de ejercicio y alimentación, pérdida de peso corporal, etc) de forma que muchos casos se tratan de forma conservadora.

Sin embargo, para los casos muy avanzados la única solución es la cirugía. La artroscopia ( intervención a través de una videocámara de 2.4 mm de diámetro sin necesidad de abrir el codo, únicamente realizando dos pequeñas incisiones) ha supuesto un avance importantísimo en el tratamiento de la DC, ya que permite la exploración completa del codo en un tiempo mínimo y causando el menor daño posible, por lo que la recuperación es más rápida y completa que con la cirugía convencional.

La técnica quirúrgica a emplear y sus resultados dependerán del tipo concreto de DC:

  • Proceso ancóneo no unido: La técnica más fiable (90% de éxitos) es la fijación con tornillo y osteotomía cubital proximal dinámica
  • Proceso coronoides fragmentado: La mejor técnica es la extracción mediante artroscopia. Los resultados dependen del grado de afectación del cartílago articular
  • OCD: Se utiliza la reparación también con artroscopia, con buenos resultados
  • Incongruencia articular: El tipo más frecuente de incongruencia ( existen varios tipos) se trata con osteotomía cubital, con buenos resultados si la incongruencia es menor de unos 2 mm.


Prevención

* Los perros de razas predispuestas, con desarrollo precoz y de gran tamaño debe aportársele una dieta evitando excesos de proteínas, así como el abuso del calcio y vitaminas.
* Durante la etapa de crecimiento, el ejercicio debe ser limitado evitando juegos muy intensos para evitar pequeños traumatismos repetidos que predisponen a producir o a agravar las lesiones.
* Control genético: Está demostrado que la herencia influye en la aparición de la displasia de codo y por ello se recomienda restringir la reproducción de aquellos que padecen la enfermedad (independientemente del grado de displasia).

Con o sin cirugía, se recomienda tratar clínicamente el dolor y las lesiones articulares con condroprotectores y regeneradores de los tejidos cartilaginosos para frenar el proceso de enfermedad degenerativa articular.

Todos los casos de DC desarrollarán artrosis, tanto más severa cuanto más avanzada sea. En los casos operados, sin embargo, la cojera se resuelve total o parcialmente, y la evolución de la artrosis se frena o enlentece. En todo caso, hoy en día hay pautas que consiguen paliar los efectos de la artrosis a largo plazo. Un ejemplo de ello es la administración continuada de Arthrobon.

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